Además de haber entrado en el mundo de las blogueras (en el que me siento realmente a gusto), soy periodista. Hace unos días un gabinete de prensa me llamó para invitarme como periodista a un evento coincidiendo con el día internacional de la mujer (próximo 8 de marzo) en el que se representarían cuentos no sexistas. Mi interlocutora me explicó largo y tendido y terminó haciendo referencia a lo "sexistas que son los cuentos tradicionales como Caperucita, Blancanieves, la Bella durmiente…" Dejé que me contara hasta el final, no la interrumpí en ningún momento y cuando terminó su locución perfectamente aprendida le contesté que le agradecía la invitación pero que pensaba que todas esas cosas no contribuían en absoluto a conseguir la igualdad entre hombres y mujeres y que, además, me parecían auténticas chorradas. Aclaro que nos conocemos desde hace tiempo y nos tenemos confianza mutua.
Supongo que hay mucha gente que no estará de acuerdo conmigo. Como también sé y supongo que existe gente que opina como yo. Personalmente deseo y lucho dentro de mis posibilidades en la igualdad real entre hombres y mujeres dentro de los derechos y las obligaciones, en el ámbito laboral, en la justicia y en prácticamente todo excepto en lo que no se puede cambiar porque es obra de la naturaleza (no meto en esto a Dios) Me explico. De la misma manera que las mujeres tenemos vagina y los hombres pene, nosotras somos más capaces, o eso parece (dice la ciencia) y nacemos más predispuestas para desarrollar un tipo de actividades que a ellos les cuesta más y viceversa. Véase, conducir, hacer varias cosas a la vez, ser manitas, coser, cantar, ser más locuaz, tener mayor capacidad para el lenguaje, para expresar sentimientos…….lo que se quiera. Y no encuentro nada malo ni escandaloso en ello. Tampoco encuentro nada malo en que mi hija lea de mayor (con seis años) Blancanieves y los 7 enanitos. Es verdad, Blancanieves limpia mientras ellos salen a trabajar, pero eso no significa que ella de mayor tenga que cumplir ese papel como tampoco se casará nunca con un príncipe. Y si lo cumpliera estaría en su pleno derecho a hacerlo. ¿O es que las mujeres que deciden quedarse en casa para cuidar y educar a sus hijos no tienen idénticos derechos y son por ello machistas? Me niego a pasar por ese aro. Soy defensora de las elecciones personales no de los dogmas. ¿Leerle a los niños esos cuentos es malo? ¿Es meterles a los niños ideas raras en la cabeza? no lo creo. Siguiendo ese argumento tendríamos que cargarnos a los Reyes Magos, al ratón Pérez, al hada de los dientes y con todo ello el mundo de la fantasía, probablemente el más rico de todos los mundos que vamos a disfrutar a lo largo de nuestras vidas.
Hace unos días le compré a doña Tecla un carrito de la compra con sus alimentos (todo de plástico y en miniatura) Puede que alguna feminista me afee el gesto pero es que Carmen juega durante horas a meter y a sacar los objetos del carro. ¿Se lo hubiera comprado de haber sido un niño? puede que sí o puede que no.Tendría que ser madre de un varón para saber algo que sólo me ha salido de repente y sin premeditar (en realidad iba a comprar pañales pero lo vi y me enamoré). En cualquier caso, tampoco creo que tenga nada de malo que una madre escoja juguetes de niños o de niñas. Particularmente no encuentro nada sexista que las niñas jueguen a muñecas y los niños al balón y a los coches. Es más, me gusta. Sexista sería tener hijos e hijas y darles a ellos mejor educación que a ellas o convencerlas de que dejen de estudiar al culminar la enseñanza obligatoria. Eso sí es sexista. Pero, ¿comprar muñecas?, ¿contarles la milonga del príncipe y la princesa?, ¿sería mejor con seis años decirles la cruda realidad de las cosas? Pienso que no. Estoy más por la actitud de preservarlos en su inocencia hasta que sean adultos para discernir. También existe la pederastia y para evitar que la sufran los padres decimos frases suaves tipo "no te vayas con desconocidos que te pueden hacer daño" en lugar de enseñarles con todo lujo de detalles en qué consiste ese daño.
Me da la sensación de que las cosas han llegado a un punto, si me permitís la palabra, absurdo, que me asusta, pero, sobre todo me desconcierta. Hemos pasado de un extremo (véase sección femenina en la foto) a otro. ¿Vosotros que opináis?
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